Datos personales


Te estoy buscando. A vos, mi madre biológica.
 
Me diste a luz el 14 de octubre de 1969 en el entonces Sanatorio Central de Bahía Blanca, o en una clínica de dos pediatras o en el Hospital Penna de Bahía Blanca, a las 2 de la madrugada. Me entregaste por intermedio de NEF-Niños en familia (tal vez hablaste con Marta Bermudez, la que era Directora de NEF, y quizás pasaste en su casa el último tramo de tu embarazo). Te busco para conocer tu historia y la mía, para escucharte, para entenderte, para verte una vez más, para saber si tengo hermanos. Animate. Escribime a bahiaoctubre69@yahoo.com. Te espero.

viernes, 8 de junio de 2012

Madre, ¿hay una sola?

Hace un par de días leí en el blog de Madre de Marte una entrada sobre el punto de vista de las madres biológicas. Se citaba un sitio web y un foro, con opiniones a veces extremas, en las que se llegaba a decir que una familia adoptiva en realidad no es una familia. Y creo que es pertinente plantearse un poco eso de qué es ser madre o padre, qué es ser hijo. ¿Quién es más madre? En mi opinión, si tengo que responder en una línea, diría que para un hijo adoptivo, su madre es un ser que vino repartido en dos personas físicas, pero en su psiquis, están siempre unidas, y una no puede existir sin la otra. Si me dan más de una línea, explico mejor. Y viene a cuento una nota que escribí sobre el día de la madre en Argentina, allá por octubre.

Voilà.

Madre, ¿hay una sola?

Depende de qué entendamos por madre. En general, por madre se entiende una mujer que engendra un hijo o hija, l@ lleva nueve meses en su vientre, comparte con él o con ella su sangre, sus genes, su alimento, en total simbiosis hasta el nacimiento, ese momento en que tiene que expulsarl@ de ese limbo para que siga creciendo y desarrollándose como persona independiente. Y ahí empieza ese gran desafío que persigue a una madre toda la vida: amar y educar a esa criatura para que un día se aleje, avanzar hacia una meta que, en el fondo, sabe que le dolerá pero, al igual que el parto físico del comienzo, será un dolor dulce. Y a partir del nacimiento entonces, madre es la que alimenta, cuida, acaricia, abraza, besa rodillas raspadas, hace avioncitos con la papilla o la manzana rallada, inventa cuentos, seca lágrimas, se ríe a carcajadas, pone remiendos en los cuadernos y en las rodillas de los pantalones, pero sobre todo en los moretones del alma, repite hasta el cansancio "lavate los dientes, hacé los deberes, andá a bañarte, te vas a la cama ya" y muchas, muchas veces "no, no, no, no, no". Madre es la que te da el empujoncito cuando flaqueás, la que te exige cuando sabe que podés más, la que te reta cuando ve que no te hacés respetar, que te rodeás de gente que no te respeta, cuando desperdiciás tu talento. Madre es la que te "hace gamba", la que te hace compañía mientras estudiás para un final, la que te pone un café al lado, en silencio, la que te alienta a que te presentes a la entrevista, la que viene a darte una mano y te limpia el departamento cuando el trabajo te desborda, la que tiene a tu bebé en brazos cuando ya no das más, la que te entretiene a los chicos para que puedas salir, la que te escucha, la que está...siempre...

La inmensa mayoría de la gente tiene la dicha de encontrar todo eso en una misma persona. Y por eso, dice sin temor a equivocarse que madre hay una sola. Otros tenemos otra experiencia. Algunos tenemos más de una madre. También somos dichosos, porque tuvimos y tenemos todo eso, sólo que no en una misma persona física. Yo, por ejemplo, tuve (y quizás todavía tengo) dos. De la primera, sé poco y nada. Sé que no me buscó, que de algún modo llegué a su vida en un momento inoportuno. Pero aún así, siguió adelante con el embarazo. Me llevó en su vientre, compartió conmigo genes, sangre, alimento, estados de ánimo, quién sabe cuántas cosas más. Llegado el momento, me dio a luz, me dejó en buenas manos, y se fue para siempre. Quizás nunca sabré por qué.  Quizás nunca vuelva a verla. Quizás nunca sepa siquiera su nombre. Quizás nunca llegue a decirle que no le guardo rencor y que me gustaría que me contara su historia y ese punto en que su historia se cruzó con la mía. Dios dirá.

Apenas dos días después de nacida, un 16 de octubre, como hoy, llegó a mi vida mi segunda madre, mi mamá, mi vieja, ella, la única e incomparable. Le dijeron que yo sólo pesaba 2, 2 kilos, que era muy frágil, que el menor resfrío podía ser fatal. Le preguntaron que si se animaba a ser mi mamá. Y la muy inconsciente dijo que sí, medio distraída como estaba acomodándome la mamadera y poniéndome la ropa que me había elegido. Así fue como me llevó de mi Bahía Blanca natal hasta el pueblo que sería mi pueblo natal por adopción, o algo así, y durante un mes no se apartó de mí ni dejó que nadie más se acercara, así de exagerada, como siempre. Y después, hizo todo eso que una madre hace y más. Vinieron la manzana rallada y los cuentos del carnero Pedro y la ovejita Mariana; las conversaciones con personajes imaginarios; horas y horas de hamacas y toboganes y subibajas; y medialunas de chocolate y alfajores de maicena y arroz con leche y flan casero; y hombro donde llorar y falda donde sentarme; y la leche siempre lista a la vuelta de la escuela, y el oído atento. Su presencia, siempre. En las buenas, en las regulares y, sobre todo, en las malas. Y el tejido y la charla mientras yo estudiaba (hay veces que pienso que ese entrenamiento de hacer los deberes en la cocina charlando con ella me preparó para mi profesión de intérprete, por aquello de saber hablar y escuchar y pensar al mismo tiempo...). Y sus misiones a Buenos Aires cuando la precisaba. Y ese saber estar ahí siempre sin invadirme. Y su alegría, su sentido del humor, la capacidad para rearmarse y reinventarse. Y el cariño multiplicado hacia sus nietos, mis retoños. Y ese empujarme siempre para que llegue a donde yo quisiera, porque vaya persiguiendo el sueño hasta donde me llevara, aunque ese lugar quedara lejos, muy lejos de casa.

Y hoy que estoy tan lejos físicamente, veo más claro. Y veo que sí, que madre hay una sola, aunque venga repartida en más de una persona.

Vaya entonces mi saludo atrasado por el día de la madre a todas las madres, y más especialmente a las que lo son por adopción, como la mía.

7 comentarios:

  1. María, estos días estoy con el tema a vueltas. Te he visto en el blog de madre de Marte y de he seguido hasta aquí. Me ha gustado mucho tu planteamiento. Yo también creo que madre no hay más que una, aunque sea dividido en dos partes. Me quedo con la parte que me ha tocado, aunque envidiaré la que me perdí toda la vida.

    Yo también he escrito sobre el tema, que estos días anda revuelto, en mi blog. Te invito a que me des tu opinión. Un saludo y encantada de conocerte.

    montse, enesteprecisoinstante.blogspot.com

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Montse. Cómo no, con mucho gusto me daré una vuelta por tu blog...

      Eliminar
  2. Hola María, acabo de descubrir tu blog a través del de Patri, lo que he leído hasta ahora me ha gustado muchísimo, y como mamá adoptiva aprendo mucho, y me gusta tu planteamiento, me gusta tu manera de ver las cosas. Leí algunas entradas antiguas y me estremeció la parte en la que tu marido te dice que no extrañas nada y hablas de desarraigo... mi hija, que actualmente tiene 7 años, extraña todo!! y eso me duele porque sé la angustia que ella siente... pero me angustiaría más que no extrañara nada!! Me voy a dar el tiempo para seguir leyéndote, me tiene atrapada tu blog!! Acabo de leer también la conversación con tu hijo, me dejó impactada lo claro que tiene las preguntas que tú todo el tiempo te haces!!

    Me gustaría compartir en mi blog esta carta ¿puedo?, por supuesto citando tu blog.

    Te mando un abrazo desde México, encantada de conocerte!!

    Alejandra

    ResponderEliminar
  3. Hola, Alejandra, sí, por supuesto que puedes compartir, con mucho gusto. Muchas gracias por tus comentarios. Ah, y voy evolucionando, no creas: hoy, por ejemplo, extraño muchísimo a mi papá, todos los días lo extraño. Un abrazo, y además quería decirte que tu chiquita adorada tiene mucha suerte de tener una mamá como vos, que se preocupa por comprender más allá de lo que se ve en la superficie. Y recuerda que, si bien los que somos parte de la tríada adoptiva pasamos por situaciones similares, las experiencias son individuales, así es que muchas de las cosas que leerás acá y en otros blogs quizás no se apliquen a tu hija. Un abrazo y te deseo lo mejor. Me va a encantar escribir sabiendo que me lees.

    ResponderEliminar
  4. Gracias María!! Aquí me tendrás leyéndote, como te decía me tiene atrapada tu blog!! Y si bien sé que las experiencias son individuales, mucho de lo que leo lo veo reflejado en mi hija, o al menos me abre los ojos y me pone alerta para reconocerlo si se llagara a presentar. Soy mamá biológica y mamá adoptiva, ser mamá es lo mejor que me ha pasado en la vida!! Un abrazo y gracias otra vez.

    ResponderEliminar
  5. No, està visto después de leer tu hermoso relato, que madre no hay una sola.
    Te mando un beso grande!

    ResponderEliminar
  6. Hola Maria, yo tmb te acabo de encontrar y me ha gustado mucho tu entrada hablando de las mamás, estoy totalmente de acuerdo contigo : )

    Te invito a que pases por mi blog donde comparto mi historia

    www.proadopciónmx.blogspot.mx

    Desde México, Saludos!

    ResponderEliminar