Datos personales


Te estoy buscando. A vos, mi madre biológica.
 
Me diste a luz el 14 de octubre de 1969 en el entonces Sanatorio Central de Bahía Blanca, o en una clínica de dos pediatras o en el Hospital Penna de Bahía Blanca, a las 2 de la madrugada. Me entregaste por intermedio de NEF-Niños en familia (tal vez hablaste con Marta Bermudez, la que era Directora de NEF, y quizás pasaste en su casa el último tramo de tu embarazo). Te busco para conocer tu historia y la mía, para escucharte, para entenderte, para verte una vez más, para saber si tengo hermanos. Animate. Escribime a bahiaoctubre69@yahoo.com. Te espero.

viernes, 5 de abril de 2013

Al buscar, me encontré

Ayer recibí la noticia de la página Hijos Biológicos de que habían publicado mi búsqueda. La noticia me sorprendió, porque la verdad es que ya hasta había pensado cerrar este blog y todo y abandonar la búsqueda. El camino es largo y cansa. Pero ayer, cuando entré al sitio y vi mi pequeña historia y cuánta gente la había compartido, me conmoví tanto que no pude menos que compartirla yo también, en mi página de facebook personal. Un paso importante y difícil. hasta ahora venía en las capas de afuera de la cebolla pero ahora, cada vez, me acerca más al núcleo cercano, a los afectos de verdad, a la familia, a los amigos, y mostrar esta parte de mí a los que me conocen de toda la vida fue fuerte y difícil. Me dio miedo. Pero la verdad es que no me arrepiento. Recibí tantas muestras de afecto y tanto apoyo de tantas personas que significan mucho para mí, no ya personas anónimas que están en una búsqueda similar o que se interesan en el tema, sino los afectos verdaderos de toda la vida. Era mucho más lo que estaban en juego para mí, si no aceptaban esta parte mía. Y fue como decir: acá estoy, yo también soy ésta, la buscadora. Y sentirme aceptada, acompañada y apoyada por quienes más me importan fue muy intenso y liberador. Lo que más me conmovió fue que una de las primeras en compartir mi historia fuera mi mamá, así, en silencio. Fue como recibir su bendición. Y ahora me siento más entera, más integrada. Y ya el hecho de encontrar o no encontrar pasa a un segundo plano. Porque me di cuenta de que esta búsqueda, este camino al reencuentro es, sobre todo, un camino al reencuentro conmigo misma.